Cuentos con Ciencia

jueves, 10 de abril de 2014

Una fiesta invertida (Parte I)

Cuento y Reto del "Cuenta CREA"

Cuento

- Que no, Tulio, que eso no puede ser.
- Que sí, Plata. Que me han dicho que se van a repartir unas bebidas mágicas. 
Plata no sabía si Tulio le estaba tomando el pelo, pero por si acaso, no quería perderse aquel espectáculo.
Aquella tarde los Gatos con Batas y su gatita Iris iban de camino a una fiesta muy particular. El pájaro carpintero había invitado a todos sus amigos a una fiesta. Llevaba un mes excavando su nido y quería celebrar con todos que el nido... ¡ya estaba acabado! Había enviado invitaciones para todos, aunque en esa invitación se advertía que la fiesta no sería ordinaria. Sería una fiesta “invertida”.

Fuente: Wikipedia
El carpintero, además, había comentado, como el que no quiere la cosa, que habría bebidas mágicas y otras sorpresas. Pero nuestros Gatos con Batas son unos gatos escépticos, y además les gusta resolver misterios. Y aquello olía a misterio misterioso.

Cuando llegaron, los invitados estaban junto al árbol con caras extrañadas.
- ¿Qué pasa?- preguntó Plata - ¿Donde está nuestro anfitrión?
- No lo sabemos. - dijo el mono - Cuando llegamos sólo encontramos esa caja y una carta.
- Además, ¿Qué querrá decir el carpintero con que la fiesta es “invertida”?- preguntó la mariquita - ¿Es que acaso tenemos que hacer el pino y andar con las patas delanteras?


- Eso pensé yo. - dijo Tulio - Y, de hecho, lo logré… con la nariz. Fue divertido.

Junto al árbol de la casa del pájaro carpintero tan sólo había una mesa con una caja de bonitos colores y un sobre con agujeros.

- ¿De quién será esa carta? - Se preguntó la rana Anura.
- Del pájaro carpintero. - respondió rápidamente Tulio.
- ¿Y cómo lo sabes? - le preguntó Plata.
- ...¿agujeros? - respondió Tulio moviendo la cabeza atrás y adelante con rapidez.

Tulio tomó la iniciativa, cogió el sobre y lo abrió. Estaba atardeciendo, así que las luciérnagas encendieron sus luces y se creó un silencio. Todos los animales escucharon muy atentos.
Tulio comenzó a leer:

CARTA DEL PÁJARO CARPINTERO

Bienvenidos a esta fiesta invertida.
Será rara, aunque será divertida.

Aquí todo ocurrirá del revés 
y cualquier cosa parecerá lo que no es.

No existirá un anfitrión que nos dirija.
Por esta vez los invitados serán los que elijan.

Habrá bebidas que nos saquen los colores
aunque no calmen ni la sed ni los calores.

En esta fiesta hay que prestar mucha atención
pues vamos a poner a prueba tu intuición.

Y aunque creáis estar bajo un encantamiento
la cosa va de un sencillo…

- ¡Experimento! - exclamó Plata - Lo que nos gusta a nosotros.
Tulio asintió emocionado.
Plata se decidió a inspeccionar la caja misteriosa, y encontró un líquido morado y cuatro copas con unos símbolos de colores en sus bases.
- Esperad, aquí hay otra carta. “Instrucciones para hacer las… bebidas mágicas”
- Vaya, al final parece que sí que habrá bebidas “mágicas”. - dijo Plata con cierto retintín.

Haz a la rana croar,
Todas deberán saltar.

- Anda, está hablando de mi. - dijo la rana sorprendida. - Sigue leyendo.



Entre saltito y saltito 
decid vuestro color favorito.


- Esto parece un conjuro para que la magia funcione. - advirtió Plata.


- ¡Qué emoción! - exclamó la ranita. - A ver, primero debo croar: rábidi, rábidi. Después saltar - y pegó un salto. Y mientras estaba en el aire dijo su color favorito: “¡Verde, verde!”.
Al caer, Tulio sonrió y acabó de leer el verso de las instrucciones:

Y cuando sirva el brebaje
¡se os erizará el pelaje!

- Pero Tulio, si las ranas no tienen pelo. - observó Plata.
- Yo que sé, es lo que pone aquí. Serán cosas del pájaro carpintero.
Plata cogió la copa que tenía un cuadrado verde pintado, vertió el líquido morado en ella y… ¡chas!, se volvió verde.
- ¡Ooohhh! - exclamaron todos, sorprendidos.
- ¡Qué emoción! - gritó el mono - sigue, Tulio, por favor.
- Pues mira, ahora te toca a ti.

Haz a este mono trepar
Todos deberán gritar.

Y entre saltos y entre gritos,
¿De qué color son los platanitos?

Sin pensarlo dos veces, el mono trepó al árbol donde tenía su casa el pájaro carpintero, y encaramado a la copa gritó “¡a-a-a-amarillo!, ¡a-a-amarillo!”.
- Qué bueno. Claro, “amarillo”, el color de los platanitos. - dijo Plata divertida.

Cuando sirva la poción
habrá una gran ovación.

Esta vez Plata escogió la copa que tenía dibujada una estrella amarilla en su base. Al entrar el líquido morado en la copa… ¡chas!, se volvió amarillo.

- Ay, madre mía. - dijo asustada la mariquita - esto me está empezado a dar miedito.
- Pues a mi me encanta esta fiesta - respondió el mono bajando del árbol.

El búho había permanecido en silencio y observándolo todo muy atento. Era ya de noche, y a esas horas suele estar bastante alerta. Desde su rama pudo ver que la siguiente instrucción era para él, así que saltó de su árbol y se posó sobre el hombro de Tulio.
- Adelante - habló solemne el buho - veamos qué más sorpresas nos tiene preparado nuestro amigo.



Hay un búho que pulula
Y por las noches, ulula



Tres veces ha de ulular

y en el azul todos pensar



Al servir el brebaje

Se os inflará el plumaje.



- Huummm, bonito color - musitó el búho. Y al instante ululó de una forma sonora y clara diciendo: “azuuul, azuuul, azuuul”.
La copa que tomó Plata tenía, en esta ocasión, un triángulo azul. Sirvió el misterioso líquido en la copa y … ¡chas!, pasó a ser azul.
- Gracias, señor búho. - dijo Tulio.
- De nada. - respondió. Y, volando, se volvió a su rama.

- ¿Queda algún conjuro más? - preguntó Plata, expectante.
- Sí, queda uno. Ahora le toca el turno a nuestra asustada amiga, la mariquita.
Al oír que la nombraban, la mariquita comenzó a temblar. Todo aquello le parecía muy extraño y confuso.
- Oh, tranquila. - le dijo Tulio con voz amable - Vamos a ver qué debes hacer tú:


                           
    Haz a la mariquita girar
Todas deberán volar.



Al mover vuestras alitas,

decid la palabra “rosita”.


Al verter esta bebida
se os tensarán las antenitas.


La mariquita comenzó a girar sobre sí misma. Después de dar varias vueltas y estando un poco mareada, dijo: “rosita”, y dio varios saltitos abriendo sus élitros rojos.
Plata, de nuevo, vertió el líquido morado en una copa con un círculo rojo pintado y … ¡chas!, se volvió rosa.
- Pues esto es todo. - dijo Tulio mirando al resto de invitados.



Todos se quedaron asombrados. La rana pensó que aquello era un hechizo, el búho que era brujería, el mono pensó que se habían vuelto todos locos y la mariquita seguía asustada.



- Un momento. - exclamó Plata - Todo esto es muy extraño. Siento aguaros la fiesta, pero, para todo lo que ha pasado aquí, debe haber una explicación razonable.
Es lo que tienen los Gatos con Batas. Son gatos escépticos. Les gusta investigar.
- Estoy de acuerdo contigo. - dijo Tulio - Tal vez lo primero que deberíamos hacer es averiguar qué es este líquido morado tan misterioso. 

Plata abrió de nuevo la botella. Pero en lugar de meter su hocico en ella, decidió oler como hacen los científicos para no intoxicarse. Esta vez, pasó la mano sobre la boca de la botella rápidamente, empujando el aire hacia su nariz.
- ¡Puaj!, qué asco - exclamó Plata.
- ¡Buej! - Tulio se tapó la nariz.
- ¿A qué huele? Déjanos probar.
La botella fue pasando por entre los invitados y, francamente, fue bastante desagradable.
- ¿Pero qué es esto? - dijo el mono. - huele a pedos.
- Nooo, a vómitos. - dijo la mariquita.
- O a pipi. - dijo riendo la rana.
Tulio no paraba de pensar qué podría ser. En ese momento recordó que Iris, su hijita, desde que había llegado al lugar de la fiesta, se quedó jugando con unas extrañas bolas moradas. Había estado arrancándoles las hojas y pintanto en un papel con ellas. Tulio se acercó y se dio cuenta de que eran… ¡coles lombardas!.

- Quizá el líquido morado se pueda conseguir a partir de esas coles.
- Tal vez haya que hervirlas. - apuntó Plata.
Y en voz alta se preguntó: " Pero ¿cómo cambiará de color? Quizá el pájaro carpintero había echado algo en las copas y, al verter el liquido morado, reaccionaba cambiando de color".
Plata y Tulio se quedaron pensando. Se miraron, sonrieron y exclamaron al unísono: “¡Tenemos nuestra hipótesis!”

- "Si mezclamos el líquido con otras sustancias conseguiremos que cambie de color." - añadió Tulio.
-Pero ¿con qué sustancias? - dijo la rana.
- No lo sabemos. - le respondió Plata. - Esa es la parte divertida de las hipótesis: que podemos investigar para probarlas.
Los Gatos con Batas propusieron a los invitados que los acompañaran a su cocinatorio: la cocina-laboratorio que tienen en casa para realizar experimentos. Y allí se fueron todos.

Al llegar, Tulio se puso manos a la obra. Mientras Plata jugaba con Iris, él hervía las coles en una cacerola con agua. Pronto toda la casa empezó a oler a pedos y el agua se volvió morada. 
- Plata, ¡nuestra hipótesis era cierta! Hemos conseguido un líquido de color morado, como la pócima misteriosa. 
Ahora sólo les faltaba conseguir que cambiara de color.
- ¿Qué sustancia podríamos mezclar con el hervido de col? - preguntó Plata.

Sobre la mesa del cocinatorio había un frutero con limones. Sin pensarlo dos veces, cogió un limón, lo abrió y lo escurrió en un vaso. Luego cogió el líquido morado y lo vertió sobre el limón. Rápidamente el líquido se volvió rojo.
- Anda - dijo la mariquita - Pues no era magia. Era un truco.
- Bueno, un truco no. - Intervino Tulio - Más bien una prueba de ingenio.
- Probemos con otras sustancias. - dijo Tulio emocionado. 
Abrió un armario y encontró el bicarbonato que utilizan para hacer bizcochos. Y repitiendo el proceso que había hecho Plata, echó un poco en un vaso y después añadió el líquido morado de col. Así salió el color azul.
“Huumm, bonito color”. Dijo el buho desde la ventana del cocinatorio. La verdad es que nadie lo había visto llegar, y cuando lo escucharon, todos se giraron sorprendidos y se echaron a reir.
- Así que las “pociones” de colores… - comenzó a decir Tulio.
- … sólo son disoluciones. - Plata completó la frase. 

Y en ese momento se presentó el pájaro carpintero picando en la ventana de la casa de los Gatos con Batas.
- Enhorabuena, amigos. Os he reunido en esta fiesta no para regalaros líquidos de colores, sino para daros la oportunidad de haceros preguntas y resolver un misterio.
- Gracias, carpintero. Ha sido un reto genial. - Le contestó Tulio.
- Sí, sí. Todo estuvo muy bien. - Intervino el mono. - Pero ¿cuándo empieza la fiesta de verdad?
- Por supuesto. - dijo el pájaro carpintero - Acabemos la fiesta donde la empezamos. En mi casa os esperan manjares para todos los paladares.
A lo que el mono contestó:
- Menos mal. ¡Qué hambre!

Reto

El reto en esta ocasión es artístico. Piensa cómo puedes representar la primavera. En el experimento vamos a hacer un “dibujo químico”. ¡Es muy divertido! 

Para descubrir el Experimento y el Arte de este cuenta CREA, ve al siguiente artículo.