Cuentos con Ciencia

martes, 20 de mayo de 2014

La gata Cromata

La gata Cromata es la historia de una cromatografía.

Esta fábula, que continúa a la de “El hechicero zapatero”, es la historia de una búsqueda personal, en la que la protagonista será capaz de encontrar aquello que más admira de los demás donde siempre estuvo: en su interior.

En “El hechicero zapatero” había un viaje forzado que llevaba al aprendizaje. Era una historia en la que la sinceridad y la humildad eran elementos indispensables para el crecimiento y el encuentro con el conocimiento. En “La gata Cromata” hay un viaje buscado. En este cuento el encuentro de ambos personajes nos llevará de nuevo al bosque de Los Gatos con Batas. Y de su mano, la gata Cromata descubrirá cómo encontrar los colores que tanto anhela.

Para completar el CREA de “La gata Cromata”, Los Gatos con Batas os han dejado una sorpresa al final de este cuento. Esperamos que lo disfrutéis mucho, ¡y que como premio nos lo contéis!


La gata Cromata triste ampliada.jpg

Cuento

Érase una vez una gata pequeña, la gata Cromata. Era una gatita muy pequeñita, de color negro. Ser pequeñita no era un problema: podía meterse por huecos en los que otros no cabían, y conocía escondites secretos.

Vivía en una granja y lo que más le gustaba eran sus colores. El verde de la hierba, el blanco de las ovejas, el rojo de las amapolas ¡y de la cresta del gallo! Admiraba los colores de los otros animales. Le encantaba el rojo de las mariquitas, el verde de los lagartos, el rosa de los cerditos... Le gustaban los animales que tenían muuuchos colores. Y le admiraban los que podían cambiar de color a su antojo, para protegerse de sus depredadores, como el camaleón. El único color que no le gustaba... ¡era el negro! “Al menos la vaca tenía dos colores”, pensaba ella. "Además, el negro es lo que vemos cuando no vemos nada... Ni siquiera es un color: ¡es la ausencia de color!"

Cromata era una gatita triste, porque quería ser de colores. Algunos animales supersticiosos pensaban que los gatos negros daban mala suerte, por eso le tenían miedo y no se le acercaban. En cambio, otros le decían que su pelaje era precioso, como las noches de luna nueva. Pero ella sólo sentía que no se le veía. “Todo por culpa de no tener color” -pensaba ella.

Un día apareció por la granja un insecto muy especial, un zapatero. Venía de visita. Un día se fue dando volteretas hasta un bosque, y decidió quedarse allí a vivir. Ese día había pensado ir a despedirse de su familia y de sus amigos los animales de la granja. Cuando habló con ellos les contó que en el bosque había conocido a animales totalmente distintos a los que había en la granja. Cuando Cromata se enteró de la visita, al venir de un lugar lejano, pensó que podría tener respuestas a sus preguntas: ¿por qué ella sólo era negra?, ¿había forma de cambiar su color?
Al anochecer, Cromata fue a buscar al zapatero.


- ¿Eres tú el zapatero que ha estado en un bosque muy lejano?
- Sí, soy yo. ¿En qué puedo ayudarte?
- Quiero saber porqué son tan negra y si hay alguna forma de cambiar mi color.
- A veces las respuestas no se encuentran en un lugar lejano. A veces están dentro de ti.
- ¿Quién te ha enseñado eso?
- En el bosque conocí a una familia de gatos muy interesantes. Si quieres puedes venir conmigo de vuelta al bosque, y te los presento. Es posible que te puedan ayudar.

Y así fue como, al día siguiente, la gata Cromata y el zapatero emprendieron su viaje hacia el bosque. Por el camino el zapatero le habló de los búhos, de los monos, de los lobos y de los osos que habitaban en el bosque. Le contó que allí no había humanos y que los animales se reunían en asamblea para tomar sus propias decisiones. Cromata estaba fascinada con todas estas historias y asombrada del nuevo mundo al que se acercaba.

Al llegar al bosque el zapatero le dijo que podía llevarle directamente a la casa de los Gatos con Batas, y Cromata asintió emocionada. Cuando llegaron el zapatero se paró a pocos metros de la puerta, y le dijo: “¿Oyes la música? Allí es, yo me voy ya”. Y tranquilamente se marchó.

La gatita se quedó sola frente al gran árbol hueco que servía de casa de los Gatos. A medida que se acercaba empezó a escuchar risas, la música de una guitarra y el maullido de una gatita pequeña.


- ¡Whoo! ¡Whoo!, ululó el búho que vivía en las ramas altas del árbol.

A Cromata no le había dado tiempo a llamar a la puerta. Pero ahora que se fijaba ¡tampoco tenía picaporte! Ese búho siempre avisaba a Los Gatos con Batas de que alguien se acercaba. Por eso le llamaban el búho Din-don.

- ¿Quién es? -abrió la gata Plata, pero al no ver a nadie estuvo a punto de cerrar, cuando…
- ¡ Estoy aquí ! -, gritó Cromata.
Plata miró hacia el suelo y vio a la gata más pequeña que nunca hubiera visto. Era tan pequeña y tan negrita que parecía un puntito.
8RfVgORtWZ8rX_vW1ZJ5pikv6ZlPAqLXTR6idgpn57c=w138-h183-p-no


- Hola amiga, ¿en qué puedo ayudarte?
- Soy la gata Cromata, y he venido desde la granja.
- Eso está muy lejos. Pasa, pasa con nosotros. Estamos cantando y bailando. Tulio es el que toca la guitarra y la gatita Iris la que baila en el salón.

La gata Cromata cantó y bailó con ellos. Y cuando pararon para merendar, les contó su historia.

- Tengo un problema. Siempre estoy triste porque mi pelaje no tiene color. No sé qué hacer para ser de colores.
- Es posible que tengas otras características que aún no hayas descubierto.

Pero veamos… el negro es el color que vemos cuando un material atrapa toda la radiación visible. Es posible que en tu pelaje hayan distintos pigmentos, y que cada uno de ellos atrape una luz distinta del espectro visible.

La gata Cromata no le entendió muy bien, así que le preguntó:

- ¿Quieres decir que es posible que yo tenga varios colores juntos?
- Sí, es posible…
- Se me ocurre una idea -dijo Plata.- ¿Por qué no nos damos un baño relajante? A veces darse un baño ayuda a ver las cosas de otra manera y a sentirse mejor.

Todos se fueron a la orilla del río: la gata Plata, el gato Tulio, la gatita Iris y nuestra protagonista, la gata Cromata. Los Gatos con Batas jugaban en el río, mientras la gata Cromata esperaba tímidamente. No encontraba el momento de mojarse.

- Es que a mi no me gusta el agua - les dijo.
- Pues súbete a aquella ramita y espera a que el agua suba, poco a poco. - le invitó Plata.

En la orilla del río sobresalía una ramita alta que tocaba el agua. Cromata le hizo caso, y se subió a ella. Enseguida empezó a sentir cómo el agua le subía por los pies, por las patas, por el lomo y por la cabeza hasta los pelos de sus orejas. ¡Qué sensación más refrescante! Era escalofriante. Sentía alegría y miedo a la vez, porque era la primera vez que tenía esa sensación. No sabía qué le iba a pasar, cuando de repente…


¡Qué sorpresa! Empezaron a salirle colores: primero el azúl del cielo y luego ¡el rojo de las amapolas! Estaba taaan bonita, parecía una flor. No se lo podía creer. Entonces recordó lo que le había explicado el zapatero en su viaje hacia el bosque:

“A veces la respuesta que buscamos está en nuestro interior. Sólo tenemos que esperar a que llegue el momento apropiado para encontrarla.”

La gata Cromata contenta naranja.jpg


Emocionada, la gatita salió del agua toda mojada y toda de colores. Fue corriendo a que la vieran Plata y Tulio. " Pero, ¿qué me ha pasado? ”, les preguntó.

El gato Tulio le dijo que su nombre, Cromata, viene de cromos, que significa “color” en griego. Le contó que los griegos fueron los primeros en experimentar para encontrar respuestas, y que su baño había sido un experimento que los científicos conocen como cromatografía. "Quizá tus padres te pusieron ese nombre para que tuvieras siempre presente que eres una gata de colores."

Cuando acabó la explicación, Cromata se había secado y volvió a ser negra otra vez, pero desde entonces se sentía más grande. Siempre recordaría que el negro solo es uno de sus colores.

¡Ahora le gusta mucho más ser negra! Cada vez que alguien le llama, le recuerda que su interior está lleno de colores preciosos y que existen gracias al negro de su pelaje.

Y colorín, colorado... en este cuento ¡hemos experimentado!


La gata Cromata contenta negra.jpg

Reto

¿De qué rotulador viene esta cromatografía? En este cuenta CREA los niños y los padres han visto cómo se realiza una cromatografía circular. Les ha sorprendido que el negro se convierta en azul, rojo y naranja. Ha sido una grata sorpresa para todos.

2014.05.09+La+gata+Cromata+CREA+-+26

Para este reto, les presentamos un conjunto de cromatografías plastificadas a las familias. Les contamos que las hemos realizado a partir de un conjunto de rotuladores, y se lo enseñamos. En primer lugar les pedimos que elijan la cromatografía que más les guste. Cuando la han elegido, les pedimos que piensen con qué rotulador puede haberse realizado, y que formulen su hipótesis: "Esta cromatografía se obtiene a partir de este rotulador".

Nosotros utilizamos un paquete de rotuladores "double Alpino" y el color negro de "Carioca".

En el experimento comprobaremos si nuestra hipótesis era cierta. Es muy emocionante ¡y colorido!

Experimento

¡Vamos a comprobar nuestra hipótesis!

14+-+1
  1. En un vaso pequeño, ponemos aproximadamente dos dedos de agua y una cucharadita de sal. 
  2. Mientras se disuelve la sal, recortamos una circunferencia en papel de filtro para café: como el papel está doblado (es doble), obtenemos dos círculos. Con cada círculo podremos hacer una cromatografía circular.
  3. Hacemos un pequeño corte en el centro de los círculos y pintamos un puntito, en el corte, del color que creemos que viene nuestra cromatografía.
  4. A continuación, introducimos una tira fina de papel de filtro en el corte: la "ramita" por la que subirá el agua hasta llegar a nuestra mancha de color.
jwuZrpu83SX2vPc97Fa1-yTEtCRx8l-qAvVvNFsFRWQ=w245-h183-p-no

Ahora ya podemos empezar el experimento: introducimos la ramita en el vaso, de forma que toque la disolución salina. Por capilaridad, el agua subirá hasta llegar al punto que hemos dibujado. Al llegar, arrastrará los pigmentos que se encuentren en la tinta del rotulador. Cada uno se moverá a través de la disolución de agua salada a una velocidad diferente. En pocos segundos obtendremos la cromatografía del rotulador que hemos elegido. ¿Tendrá el mismo dibujo que la cromatografía que habíamos elegido al principio? Si es así, habremos acertado.

De lo contrario, habremos encontrado los pigmentos que se encuentran en nuestro rotulador, pero todavía no habremos encontrado el rotulador al que pertenece la cromatografía que elegimos al principio. ¿Seguimos buscando? Si algo caracteriza a los científicos, es su perseverancia y el placer que encuentran al investigar y descubrir. El verdadero reto es disfrutar en el proceso de esta investigación. No importa si tardas más o menos, el reto es conseguir el rotulador al que pertenecía la primera cromatografía. Hay descubrimientos que se han realizado cuando se andaba buscando otra cosa. En el proceso de equivocarse, está el descubrimiento de otros fenómenos, la posibilidad de observar y de ser creativo para conseguir nuestros objetivos.

Esperamos que os haya resultado curioso este cuento, divertido este reto y entretenido el juego que os planteamos como experimento….¿Y el arte? ¡No nos podemos olvidar del arte en un CREA! ¿Se te ocurre de qué forma puedes hacer arte con cromatografías?

La explicación

Los rotuladores que son aptos para uso escolar contienen tintas que son disoluciones en base acuosa de colorantes alimentarios. En ocasiones contienen un solo pigmento, pero generalmente son mezclas de varios pigmentos. La cromatografía es un método de separación de mezclas: sirve para separar estos pigmentos y así poder conocerlos. Con ella podemos comprobar cuántos pigmentos contiene la tinta del rotulador ¡y cómo son! Por su color y por cómo migran a través del papel -si suben antes o después-, podemos incluso buscar qué pigmentos están presentes en más de un rotulador, cuáles están sólo en uno de los rotuladores... o como en nuestro caso, buscar a qué rotulador pertenece una cromatografía dada.

Para mentes inquietas

¡Una curiosidad! Cuando mezclamos luces de colores (con linternas, móviles, etc.) los colores que vemos son los de la síntesis aditiva. Cuando mezclamos sustancias de colores (pigmentos) los colores que vemos son los de la síntesis sustractiva. El color es sólo una sensación visual: no está en los objetos, está en nuestra mente. :-)

¿Quieres más?

2014.05.09+La+gata+Cromata+CREA+-+3
Nuestra amiga Elena y su papá fueron muy creativos: se les ocurrió añadir puntitos de colores a la derecha y a la izquierda de una cromatografía circular ya iniciada. Fué muy emocionante comprobar “qué ocurriría si…” ¡y el resultado fue muy artístico! Añadieron asimetría y colorido.

En la red puedes encontrar mariposas y flores con cromatografías. ¡Nos encantaría que compartieras con nosotros tu obra de arte cromatográfica!


Chromo_Flower_3.jpg
Visto en sciencemadefunkids.net
all-ready-to-hang.jpg
Visto en buggyandbuddy.com